La Súper-carne de conejo

Las hembras de conejo tienen una media de 7 camadas al año, cada una de ellas con un promedio de 7 gazapos –crías del conejo-, lo que ofrece una producción de 49 conejos al año por hembra reproductora, con un resultado en granja de más de 120 kilogramos de carne de alta calidad.

Un elemento clave que evidencia las bondades de la carne de conejo es la base alimenticia de estos ´mamíferos lagomorfos` que tradicionalmente se engordan con plantas herbáceas como la alfalfa, en lugar de las harinas de soja y pascado que se utiliza en otras explotaciones. Este modelo evita problemas para el ser humano y es mucho más ecológico, ya que se requiere de unos recursos muy inferiores en energía y agua. Con el coste de producir medio kilo de carne de vacuno, se consiguen dos kilos y medio de carne de conejo.

Un desarrollo racional y responsable de la Cunicultura, definida como «el conjunto de técnicas y procesos vinculados a la cría del conejo», redundará en un aumento de la producción de esta carne y en que tenga más protagonismo en los mercados, especialmente si los criadores se preocupan del imprescindible bienestar animal y de la higiene en sus granjas. En este sentido, cabe destacar la preocupación del Parlamento de la Unión Europea, que en 2017 desarrolló una nueva Normativa para regular aspectos como las condiciones de las instalaciones de explotaciones cunícolas, si bien estas medidas no están exentas de polémica, ya que los profesionales del sector afirman que hubo presiones de los países no consumidores –que no conocen la problemática- y no hubo una respuesta adecuada de los países en los que la carne de conejo es de consumo habitual, como Francia, España o Italia.


Una Carne Sostenible

Desde un punto de vista económico, la carne de conejo puede catalogarse como una de las más respetuosas con el medioambiente. Favorece a los pequeños productores y granjeros, pudiendo ser un importante apoyo económico en los medios rurales. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha realizado estudios y editado diversas publicaciones sobre la temática de la cría de conejo, destacando que es una actividad agropecuaria muy adecuada para emprendedores y como complemento de ingresos para los pequeños granjeros, gracias a la relativa sencillez y baja inversión que requiere. René Branckaert, especialista en producciones ganaderas de la FAO, declaró: «La cría de conejos en corrales de hogares rurales son la respuesta perfecta a la demanda de proyectos de desarrollo sostenible».

Saludable y Beneficiosa

La carne de conejo es una carne blanca, baja en grasas y posee un perfil nutricional muy adecuado para las personas que apuestan por una alimentación saludable. Es rica en proteínas de alto valor biológico, tiene un bajo nivel de grasas y pocas calorías (131 Kcal/100g.), aportando a los consumidores fósforo, potasio, selenio y un alto contenido de vitaminas del grupo B (B6 y B12). La proteínica carne de conejo, asimismo, posee cantidades significativas de hierro, zinc y magnesio, bajo contenido en sodio y colesterol y sin aporte de ácido úrico.

El Conejo en el Mundo

El consumo de carne en el mundo se concentra en más de 90% en la de cerdo, bovina y avícola, solamente el 0.5% corresponde a la carne de conejo. Hay países líderes en estos momentos en consumo de carne de conejo, especialmente los mediterráneos como Malta con un consumo de 8,89 Kg por habitante y año, seguido por Italia con 5,71, Chipre con 4,37, Francia con 2,76 y España con 2,61. En América hay un consumo emergente y en continentes como Asia y África es meramente testimonial, según se deduce del Informe de la FAO sobre el consumo de carne de conejo.

Esta carne es un alimento habitual en la Europa Mediterránea, pero en otros lugares del mundo está llena de tabúes y puede ser tan exótica como para un europeo comer insectos. Ejemplo de ello es Reino Unido, donde esta carne tiene gran rechazo ya que la identifican más como mascota que como alimento. A pesar de sus grandes propiedades, el consumo ha sufrido un descenso y la Unión Europea ha acudido al rescate con una campaña de promoción, en la que trabajan para llevar esta carne sana y saludable al consumidor, ofreciéndoles formatos cómodos de usar, apetecibles y con recetas sencillas y rápidas.

Históricamente, los productores más importantes de conejo del mundo son en primer lugar Italia, seguido de Rusia, Francia, China y España. En los Estados Unidos se concentra principalmente en los tres estados del pacifico, California, Oregón y Washington y en los estados de Misuri y Arkansas.

Existe poco comercio internacional de carne de conejo, solo nueve países son exportadores y seis son importadores. Los principales países exportadores son China y Hungría. Los mayores importadores son Italia, Bélgica y Francia.



Grandes Valores Culinarios

La carne de conejo presenta unas buenas características organolépticas, versatilidad culinaria y poca presencia de grasas, deseada por todo aquél que pretende, no sólo nutrirse, sino hacerlo de forma sana además de placentera.

Las características de la carne blanca de conejo hacen que gastronómicamente sea un producto interesante con una gran variedad de recetas, es una carne que se presta muy bien a ser acompañada de infinidad alimentos. Las especias y las hierbas aromáticas realzan intensamente su sabor.

En todos los países consumidores de esta carne hay platos típicos. Por ejemplo, Malta considera el guiso Stuffat tal-Fenek como el plato nacional. En Italia son famosas las recetas como el Ragú de conejo con tagliatelle o el Cappelletti de conejo con crema de queso Raschera y espuma de hongos secos. Destacan el Conejo Stifado en Chipre o el conejo al ajillo en España. Sorprende por la mezcla inusual de ingredientes, la receta denominada La Mar y Muntanya (Mar y Montaña) tal y cómo se prepara tradicionalmente en el Departamento de Pirineos Orientales (Francia), donde el conejo se guisa acompañado con pies de cerdo, verduras, gambas, calamar y una picada de almendra, pan, ajo, chocolate amargo y vinagre de vino de Banyuls.




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