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La producción de arroz explosiona con las nuevas tecnologías

En los últimos años, coincidiendo con la aparición de nuevas tecnologías aplicables en las diferentes fases de producción del arroz, se ha incrementado la producción mundial de forma extraordinaria en relación con épocas anteriores.


Juan José Burgos, Presidente Slow Food Madrid, WGI Vicepresidente Senior de Ética y Cultura gastronómica.

Producción y consumo extendido por todo el planeta

Se estima que el arroz se empezó a cultivar en las tierras de China hace más de diez mil años. A lo largo de este periodo su producción, y también su consumo, se han extendido por todo el mundo hasta convertirse en el cereal más relevante para el consumo humano.


De acuerdo con la información de la FAO es el grano alimenticio más importante en la dieta de más de 2.900 millones de personas y, previsiblemente, continuará siéndolo en el futuro. En Asia se obtiene el 90% de la producción mundial y es también donde más se consume


Extraordinario incremento de producción en lo últimos años

Desde que se viene cultivando el arroz, la evolución de sus variedades, la forma de producirlo y la cantidad producida ha sido lenta y homogénea, sin rupturas significativas. Por el contrario, en los últimos años el nivel de producción se ha incrementado de forma extraordinaria.


De acuerdo con las estadísticas de la FAO, en 1961 se dedicaban a la producción 115,3 millones de hectáreas y se obtuvieron 215,5 millones de toneladas. En 2016, se sembraron 159,8 millones de hectáreas y se obtuvieron 740,7 millones de toneladas lo que supone que la producción ha crecido un 244%.


Centrándonos en el incremento de productividad, la producción por hectárea cultivada pasó de 1,87 toneladas a 4,64 toneladas lo que significa un incremento de productividad del 148% y que ha dado lugar a que se consiga un rendimiento multiplicado por 2,5 veces para un mismo espacio de terreno.


Este incremento exponencial de productividad coincide en el tiempo con una época en la que los desarrollos tecnológicos han sido muy intensos y, al igual que en otros ámbitos de actividad, han sido aplicados al proceso de producción del arroz en todas sus fases y componentes. Se deduce así una correlación entre las nuevas circunstancias de producción, producto de la aplicación de tecnologías, y el incremento de producción y productividad obtenidos.


Las tecnologías influyentes

Las tecnologías influyentes en conseguir aumentar de tal manera lo rendimientos a lo largo del periodo 1961-2016 son muy diversas. De hecho, su aplicación incide en factores tan diferentes como el desarrollo de las labores agrícolas, la preparación del terreno, la riqueza e idoneidad del suelo, la adaptación de las semillas o el tratamiento de plagas. Algunas de las contribuciones más relevantes se deben a:


  • La utilización, de forma generalizada, de maquinaria incluyendo nuevas máquinas desarrolladas ad-hoc para el arroz.

  • El desarrollo de instrumentos de análisis y medida novedosos y fiables, se analizan los suelos en todos los aspectos físicos que los definen permitiendo que se llevan a cabo acciones de mejora puntuales y personalizadas, adaptadas a cada caso concreto.

  • El conocimiento y las materias para preparar el terreno y mejorar su composición, supliendo las carencias mediante adicción de elementos enriquecedores en forma de movimientos o mezclas de tierras y complementos de abonos minerales o químicos.

  • La utilización de nuevas tipologías y variedades de semillas, obtenidas mediante procesos complejos de hibridación o mediante modificación genética y con mayor adaptación a condiciones extremas o más resistencia a plagas o herbicidas.

  • La disponibilidad de múltiples complementos capaces de influir en el proceso de producción, basados en la biotecnología o de naturaleza química, que actúan como fertilizantes, plaguicidas, fungicidas, herbicidas, etc.



Nuevas tendencias en la producción, el medio ambiente y la salud como referentes

Previsiblemente seguirá siendo necesario incrementar la cantidad de arroz producida para atender a las necesidades crecientes de consumo y a la habitual carrera empresarial por el incremento de la producción y los mayores beneficios. Sin embargo, este incremento se habrá de llevar a cabo en el marco de nuevos valores, crecientes en la sociedad, tales como la preocupación por el medio ambiente, la sostenibilidad o la salud de las personas.


Tenidas en cuenta estas nuevas referencias por productores e investigadores, e influidos por la presión creciente de los consumidores, se habrá de avanzar alcanzando mayores niveles de producción pero buscando, también, reducir los impactos negativos de los actuales sistemas. Ejemplos de estas nuevas metas son, entre otros, reducir el consumo de agua o su contaminación, reducir el uso de plaguicidas y otros compuestos químicos e incluso contribuir a mejorar los entornos y las sociedades en los que se produce.


En definitiva, es previsible que en los próximos años se pueda seguir incrementado el volumen de arroz cosechado, de modo que siga atendiendo a los retos alimentarios cada vez mayores, y que, a la vez, se orienten las investigaciones y los procesos de producción hacia la forma de contribuir a mejorar el entorno y la sociedad. Algún día se medirán también estas variables.


Arroces modificados genéticamente, esperanza y preocupación En 2002 se descifró el genoma del arroz, solo dos años después que el genoma humano. Se llevó a cabo mediante un proyecto internacional denominado Proyecto Internacional de Secuenciación del Genoma del Arroz (International Rice Genome Sequencing Project, IRGSP) en el que participaron laboratorios públicos de diez países: Japón, Estados Unidos, China, Francia, India, Taiwán, Corea del Sur, Brasil, Tailandia y Gran Bretaña.

A partir de ahí, se han venido desarrollando múltiples variedades especializadas, resultantes de procesos de modificación genética con objetivos concretos. Con estas modificaciones se persigue, en general, obtener mayor rendimiento y producción mediante semillas más adaptadas a cada entorno o más resistentes a agresiones de todo tipo como pueden ser los extremos climáticos, las plagas e incluso los herbicidas. Estos nuevos caminos de investigación muchos los ven como acertados por sus ventajas sin valorar otros aspectos, sin embargo, otros los ven como peligrosos por vislumbrar riesgos para la salud y el medio ambiente, presentes o futuros, difíciles de controlar. La máxima prudencia en los avances de la investigación, que es imparable y necesaria, ha de estar presente y, posiblemente, es la única alternativa para evitar consecuencias perjudiciales e indeseadas.


¿El arroz medicamento del futuro? Las variedades de arroz obtenidas mediante modificación genética no responden exclusivamente a criterios económicos de producción o costes. También se han desarrollado otras variedades cuyo objetivo es resolver problemas de salud en base a incorporar propiedades que, provocando reacciones en el cuerpo del consumidor, son capaces de combatir deficiencias orgánicas o alimenticias e, incluso, enfermedades concretas.

El ejemplo más conocido es el denominado Arroz Dorado (Golden Rice) cuya tecnología de desarrollo fue publicada en el año 2000 y posteriormente mejorado en 2005. Esta variedad ha sido obtenida tras una modificación genética que le permite incorporar la vitamina A entre sus propiedades tradicionales y, por tanto, podría completar la dieta de aquellas poblaciones donde habitualmente falta la vitamina A y, además, son consumidores intensivos de arroz. Esta innovación ha suscitado grandes niveles de adhesión en el mundo, sin embargo, también tiene detractores y aún no está permitidas su producción y comercialización.

Otro ejemplo es el descubrimiento de que una variedad transgénica del arroz que puede ser capaz de neutralizar el virus de VIH. La conclusiones han sido recogidas en el documento Inesperada neutralización sinérgica del VIH por un micromicrobicida triple producido en endosperma de arroz (Unexpected synergistic HIV neutralization by a triple microbicide produced in rice endosperm) publicado recientemente por el Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, también conocida por sus siglas PNAS.

Con estas líneas de investigación se abren nuevos caminos y objetivos a través del arroz complementando de su ya indudable valor como alimento.




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